Puede que nos aferremos a la belleza de los nuevos comienzos. A ese primer abrazo, beso, te quiero. A esa primera mirada que te dice que todo estará bien, que confíes, que te atrevas, que es el tiempo de intentar…
Puede que nos aferremos al dolor porque nos enseñaron que así era la vida. Que si sufríamos en una relación era porque realmente queríamos a esa persona. Que si nos aguantábamos, si cambiábamos, las cosas andarían mejor.
Puede que nos hubiéramos desgastado entre tantos intentos…
Puede que mirándonos al espejo no reconociéramos el reflejo como nuestro…
Puede que las lágrimas, la incomprensión, la duda ya dejaran de ser sostenibles…
Puede que ese algún día, fuera un hoy… puede o mejor dicho, resulta que llegó el tiempo de cerrar capítulo de una vez por todas.
Y empezar de nuevo… con lo que hubiese hoy.
En el Día 7 del Reto Volver al Amor quiero invitarte a cerrar capítulos que dejaste inconclusos, lamentos que ya no te sirven más. Ese menú no te alimenta más. Si ayer decidiste qué patrones cambiar, hoy termina lo inconcluso y decide comenzar.
¿Cómo? Pidiendo perdón y diciendo adiós con un gracias.
Para un cambio real, debes estar dispuest@ a que el pasado no te duela más.
El pasado no duele porque ya no está. No malgastes tu presente con fantasmas que te roban energía y paz. Que tu esperanza por un nuevo porvenir sea más fuerte que el miedo de dejar ir. Porque lo es… y qué grandioso es.
Tu símbolo hoy: Una vela prendida.
Tu intención hoy: Es acabar con un capítulo, una relación, un comportamiento que ya no funciona, no te aporta luz más.
Tu acción: Decidir el corte y apagar la vela.
Mañana será otro día.
Mi reto:
A los hombres que pasaron por mi vida, perdón. Perdón por no haber sido mi mejor versión, por haberme callado cuando el silencio era ensordecedor. Por no presentarme completa, cohibida de muchas partes de mi vida que fui develando cuando ya era demasiado tarde. Perdón por cortar muy a prisa, por quedarme colgada a una ilusión demasiado tiempo, por cortar muy a prisa, por mi temperamento volátil, por vivir tan pendiente del presente que nunca escuché su necesidad de crear planes…aterrizar. Perdón a las amigas y los amigos que tuve que dejar atrás… por las mudanzas, por cambios de visión, porque juntos nos hacíamos más daño que amor. Lo siento.
A los hombres que pasaron por mi vida, gracias. Gracias por cultivar una ilusión, por enseñarme que caminar y crecer en pareja no es una condena, puede ser una bendición. Gracias por haberme dado la oportunidad de conocerles, de compartir experiencias en un espacios muy cortos de tiempo. Gracias por reafirmar mi creencia de que una tarde puede ser más intensa que mil veranos juntos. Gracias por las memorias de los besos a escondidas, las miradas dulces, los brazos que me dieron hogar, gracias por quererme a su manera. Gracias por aceptar que yo los quisiera a la mía. Gracias por sacrificar un sentimiento a cambio de verme volar. 
Gracias por dejarme ir. 
Gracias a ustedes y su paso en mi vida, hoy respiro. Hoy me responsabilizo de mi sanación. Hoy no me cohibo de sentir. Hoy los perdono y les deseo lo mejor. Gracias a lo que vivimos juntos, hoy elijo volver al amor.
Escrito por:Natalia Bonilla

Soy periodista y productora independiente de documentales sobre paz y género. En mi blog publico entrevistas, apuntes de viajes, actualizaciones de proyectos y despertares sobre lo que ocurre en el mundo.

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