A Star is Born (2018) apela a las amantes de los dramas de antes. Es emotiva, compleja, intensamente real.

Su trama no dista mucho de las pasadas versiones pero es el enfoque en el universo emocional de los dos protagonistas que hace de este filme uno singular.

Para ser su primera película como director, Bradley Cooper no va con rodeos. Como actor, te sucumbe en las presiones de la fama y los escapes que buscan las estrellas para lidiar con ella.

En su caso como Jackson Maine, el alcoholismo y la desconexión.

Al conocer a Ally, una cantautora sedienta de su gran oportunidad, Jackson queda deslumbrado por su talento y belleza y se propone ayudarla. Traerla al escenario, compartir canciones con ella. Emprender una relación amorosa.

La premisa de esta historia es bastante directa: mientras Ally sube al estrellato, Jackson va en picada.

Y es esta parte la que Cooper supo presentar espectacularmente bien.

Por eso me animé a escribir esta reseña porque lo más valioso de esta cinta, a mi parecer, es mostrar lo que sacrificamos en el camino para alcanzar esa deseada “fama”.

¿A qué me refiero?

  • Cuántas oportunidades aceptamos y cuáles dejamos pasar
  • Cuánto sacrificamos, consciente e inconscientemente, por llegar a ella
  • Cuántas personas lastimamos, ignoramos, protegemos, influenciamos
  • Cómo y para qué comprometemos nuestra voz

Y aquí me quiero detener para explorar la interpretación de Lady Gaga, quien como cantante ha sido bien abierta en explicar en múltiples entrevistas y en su documental Five Foot Two (2017) el costo físico, nervioso y mental que implica ser “famosa”.

Gaga ha sido capaz de capitalizar, no en su papel como Ally -que carece en escenas de cierta naturalidad- sino en su voz y las letras que compone como Ally: el nerviosismo de “cagarla”, el deseo de triunfar y el dolor que supone la pérdida de sí misma y de quién más ama.

En “Maybe it’s Time” y el dúo “Shallow” ambos artistas nos preparan para los choques entre quien ya vivió las glorias de la industria y quién no se cree merecedora de ser reconocida pero sabe, muy adentro, que tiene el talento para serlo.

En “Always remember us this way” e “Is that alright?” nos adentra en la etapa del enamoramiento, en los reclamos a las parejas, en las necesidades que percibimos como tal. Escribo percibir porque, según verán en el filme, la línea del amor se confunde con dependencia, manipulación, ofensas del ego porque ese Otro no suple una aparente necesidad.

Es la espectacular “I’ll never love again” la que deja a la sala suspirando o sollozando.

Y sin embargo, para mí la punzada vino mucho antes, en los ojos de Cooper, en esa escena donde se pudo prevenir el desenlace fatal si tan sólo hubiese mayor comunicación.

Porque mejor creer que si ese Otro no dice nada, “todo está bien”. Porque tras errores y ofensas terribles, queremos creernos ese cuento que las cosas volverán a ser como antes. Pensando que ambos hoy son los mismos que antes… cuando no.

Es esa triste realidad que encuentra salida en los conciertos, los silencios, los abrazos, los “te perdono pero…” y los “hablamos luego”.

Hay quien argumenta que Ally fue manipulable, que Jackson al igual que otros hombres en su vida la buscó moldear porque ella no sabía quién era ella misma.

Eso con la fama, un imaginario creado por una industria destripada de autenticidad, se exacerbó más.

¿Para qué la fama? Para cantar y llegar a las masas. “¡Por fin! ser alguien”, “tener fans”, “mejor vida”, “mayor impacto” y otras cosas más.

Pero sin ser fiel a tu esencia, ¿qué poder realmente tienes una vez llegas a ella? Verdaderamente, ¿cuán acompañada estás? ¿Cuánto sacrificaste y qué buscas recuperar?

Esas son las preguntas que me dejó esta entrega y una sensación de haber visto a mi alrededor las múltiples caras de las relaciones que presenta.

Y lo importante y lo subestimado que se ha convertido en algunas culturas:

  • Escuchar más allá de las palabras
  • Decir “basta” cuando nos sentimos utilizadas
  • Definir qué realmente queremos y qué estamos dispuestas a negociar.
  • Aceptar que en una relación puede que cambiemos juntos o separados… y en este particular, entender que si esta es una realidad actuemos a consciencia por mantener, ajustar o terminar.

Jackson iba en picada, Ally no tenía que salvarlo. Ally vendió la pureza de su alma en aras de llegar a la fama, Jackson no tenía que salvarla.

Y en ese sentido, el presente y futuro de cada relación (si en el proceso amamos, sufrimos, nos perdemos o no) no debe lamentarse porque mucho de lo que vivimos, según evidenció muy bien A Star is Born, puede ser alterado con una sola decisión.

¿Qué es prioridad?

Escrito por:Natalia Bonilla

Soy periodista y productora independiente de documentales sobre paz y género. En mi blog publico entrevistas, apuntes de viajes, actualizaciones de proyectos y despertares sobre lo que ocurre en el mundo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s