La naturaleza, Dios, el universo tiene formas de hablarnos tan sutiles. Cuando conectamos con ella, la brisa nos cuenta historias. Los sonidos del viento se vuelven poemas, mensajes claros de conexión.

Anoche vi respuestas en el inmenso azul oscuro del cielo. Tumbada en silencio, escuchando las hojas mecerse, las estrellas titilar, la luna llena asomarse entre las nubes.

Hace tantos meses buscaba este tipo de conexión en Miami por la falta de espacios, momentos auténticos y de alta vibración. Pero me di cuenta hoy que a pesar del ambiente y las listas de intenciones para cada ciclo lunar, yo no me sentía lista para: sentirme, permitirme, darme…tenerme y que fuera suficiente.

Resuenan y comparto las palabras de Marianne Williamson, nuestro miedo no es al fallo sino a creernos merecedores de nuestros talentos. Sentirnos merecedores, después de creerlo, es el último paso para lograr milagros. Para que ambas cosas ocurran, hay que hacer un ejercicio de humildad: rendir todo tu control. Rendirte una y otra vez más.

El problema es que nuestras culturas ven la rendición como algo malo pero no lo es. Rendirte al universo, cuando tienes clara tu intención, es parte del proceso. Rendirte implica reconocer que NO TODO DEPENDE SOLO DE TI.

Para explicártelo más directo, a mi mente llega la imagen de agricultores de vida, 44757108_10156382065959845_8162106809381814272_oelegimos cuándo sembrar. Es poner la semilla, cultivarla y confiar. Es rendirnos ante cualquier imagen de cuándo y cómo será el resultado final.

Hay gozo cuando decidimos alinearnos a los ciclos de la vida. ¿Por qué? Porque los seres humanos somos seres cíclicos, cada célula de nuestro cuerpo se renueva constantemente.

Aunque nos cuesta. Por nuestras culturas, religiones, creencias, necesidad de control.

Te invito a repensar lo que te bloquea conectar con la naturaleza, el ambiente a tu alrededor.

Hay un aprendizaje muy grande cuando nos abrimos totalmente al proceso de cada siembra, cada retrógrado, vacío, ciclo lunar, temporada de vida y sentir que el fruto viene para quien lo espera. Cuando estamos siempre claros en nuestra intención.

Fe. Practicarla, en momentos del día y en temporadas. Eso aprendí anoche en la sesión de yoga y sound bath (baño de sonidos) de Luna Llena en Libra (relaciones personales a reflexión) bajo la guía de Sarah MacMillan, fundadora de @BeGenerationLove.

👉Si buscas más guía en tu proceso de entender los ciclos de la luna y la naturaleza, aplica el clásico infalible (que claramente es todo un proceso internalizar).

🌟Alinea tu mente, cuerpo y espíritu a tu intención, el universo habla en vibración. Cuando pones semillas que siguen tu más alto propósito comunícate con la naturaleza. En ella está el compás de cuán lejos o tan aquí está tu sueño.

🌟Mientras cultivas la siembra, prepárate y ábrete a recibir.

🌟Ámate en los días grises, porque los habrá. Cuando eso ocurra, siente, agradece y suelta.

🌟Suelta y Suelta.

💎Tip para ti ser de luz: cuando te invada la duda, revisa los tres elementos de tu alineación. Mantén tus ojos en las estrellas, tu tiempo de cosecha se acerca.

Escrito por:Natalia Bonilla

Soy periodista y productora independiente de documentales sobre paz y género. En mi blog publico entrevistas, apuntes de viajes, actualizaciones de proyectos y despertares sobre lo que ocurre en el mundo.

2 comentarios en “Luna llena, cosecha lo que siembras

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