La poesía de Rupi Kaur


Supe de Rupi a través de una recomendación.

“Es la poeta feminista del momento”, “la entrevistó Emma Watson”, “tiene un ensayo brutal sobre la menstruación”, “debes leerla ya” y frases así por el estilo fueron dirigiéndome a prestarle atención a la influencer en Instagram.

Bueno, influencer de varias redes sociales ya.

Debo reconocer que no encontré su poesía extraordinaria pero entiendo por qué apeló a la nueva generación.

Es impresionante ver cómo a los 26 años supo capitalizar los corazones rotos y montarse en la ola feminista del momento. Es impresionante ver el nivel de producción de su gira y la astucia con la que ha vendido libros dirigiéndose a un público universitario y juvenil que no se ve representado en las figuras literarias actuales.

Antes de ir a verla el viernes pasado en función en Miami, leí múltiples ensayos alabando y criticando su trabajo.

Preocupante leer en repetidas ocasiones críticas sobre cómo:

  1. Explotaba el orientalismo a su favor
  2. Presentaba un falso empoderamiento a los jóvenes
  3. Denunciaba la cultura de violación y alababa el sadomasoquismo
  4. Escribía rimas que no eran poesía

Y más.

Al mismo tiempo, interesante leer las interpretaciones sobre cómo:

  1. Volvió el interés por la poesía una nueva moda
  2. Se convirtió en influencer apelando temas y emociones tan básicas como: amor, desamor, raza, discriminación, rechazo, inseguridades corporales, sexo, etc.
  3. Publicó su primer libro sin ayuda de editorial
  4. Montó un espectáculo (¡y gira!) con un micrófono y un círculo de pétalos de rosas

Tras ver su presentación, considero que:

Lo bueno

  • Hacer negocio de la poesía. Su éxito se debe a la escritura sobre temas universales y al apelar a su identidad como inmigrante, mujer e hindú, conectando fácil con grupos marginados que no se sienten representados en la industria del entretenimiento ni en el movimiento feminista.
  • Devolver interés en la poesía. Los y las escritoras, poetas y otros agentes del mundo literario necesita entender cómo funcionan las redes sociales y cómo conectar con diferentes públicos a través de ellas.

Lo malo

  • Su poesía es cuestión de gustos. Me dirán “ah ya, como toda pieza de arte”, pero no es así. En su gran mayoría, quienes saben de literatura o poesía coinciden que sus poemas están “overrated”. Yo, en lo particular, como escritora y lectora debo reconocer que algunas poesías de ellas me gustan y otras no.
  • Presentarse como un fenómeno. Aquí sólo puedo relatar la experiencia que tuve en su función en Miami, que quizás dista mucho de otras ciudades. La audiencia la interrumpió en decena de ocasiones con gritos, aullidos por cachondeo, aplausos fuera de lugar. Ella reveló que era la primera vez que ocurría cosa semejante en su show. Se distrajo varias veces. Exageró su voz orgásmica mientras declamaba para ganarse más aullidos y aplausos. Perdió concentración de su secuencia de poemas para complacer al público que le gritaba que pasara de página porque lo que leía era aburrido. Su forma de manejar el público y controlar su exposición (más porque era un teatro elegante y no una cantina con micrófono abierto, entiéndase, los lugares cuentan) dejó mucho que desear.
  • La inconsistencia. Personalmente, esto es lo que más no me gustó porque al no ser consistente, no me fue posible conectar con ella o su trabajo. ¿A qué me refiero? Poco enfoque en su presentación. Mala secuencia de poemas (ej. brincar de la guerra en Siria al destrípame la columna vertebral en el sexo para luego hablar del inglés como segundo idioma de su mamá). Cambio de voces en cada poema. Explicación de por qué escribió o cómo se inspiró al terminar cada rima (me dijo una colega: es declamar, no un conversatorio).

Que en fin, me quedé reflexionando en su acogida, no en su trabajo (que sí tiene potencial, con los años seguro madurará su voz y perfeccionará su show).

Un amigo periodista, crítico de literatura, me dijo que los jóvenes que van a sus funciones se sienten identificados porque buscan entretenerse, ver en palabras bonitas el dolor, el sufrimiento, el enamoramiento, la bichería.

No porque realmente se lo vivan.

Sin embargo, esa interpretación no es tan distinta de lo que ha ocurrido con cada generación.

Lo que sí queda más que evidenciado es que Rupi es una contradicción. Estudiemos su poesía, historia, inseguridades, estilo de vida, posturas sobre el sexo y la violación. Tal vez, por reconocerse auténtica en la contradicción es que sus libros y poemas han enamorado a cientos de miles de seguidores.

Porque la vida y nuestras relaciones siguen sin entenderse, seamos amantes del feminismo o no.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s