Tras un diálogo muy profundo con una colega sobre cómo cada ser humano tiene un chakra más dominante que los otros, quise profundizar en el centro de la columna energética: el chakra corazón.

Anahata es la rueda energética filtro que conecta el mundo espiritual con el material, es donde se procesan las emociones sobre lo que percibimos (mente) y los que sentimos en el cuerpo (materia) de la experiencia humana.

Precisamente porque la mayoría de nosotros vivimos en ciudades con bajo nivel de conciencia o respeto por la vida en general, es muy fácil que este chakra se desequilibre.

En un intento por conocer más de este órgano que hemos idealizado en la cultura occidental como símbolo del romanticismo, me recomendaron el trabajo de Baptiste de Pape, autor de El Poder del Corazón (documental disponible aquí aquí).

Según revela de Pape y otros maestros espirituales, el corazón tiene una intuición que no está atada a los límites de tiempo y espacio que reconoce el cerebro (o tus otros chakras).  Es por tal razón, fácil para una persona tener certeza de que un suceso ocurrirá o que una sospecha sea intensa a pesar de que no hayan pruebas en el plano físico que lo demuestren.

El corazón es el primer órgano del feto en desarrollarse y genera un gran campo electromagnético que supera cualquiera generado por otro órgano del cuerpo humano. (Se estima que 5,000 veces más poderoso que el campo electromagnético que emite ¡el cerebro!)

Sin embargo, sería errado pensar que el corazón actúa en desconexión con el cerebro.

El Instituto HeartMath, que lleva más de 25 años desarrollando investigaciones en este campo, ha descubierto que el corazón y el cerebro se comunican mediante cuatro formas:

  1. neurológicamente, el sistema nervioso
  2. bioquímicamente, balances hormonales
  3. biofísicamente, ondas de presión
  4. energéticamente, interacciones electromagnéticas

Esta comunicación afecta la manera en que percibimos y reaccionamos ante lo que vivimos a diario.

Lectura recomendada: Estudio que revela que el corazón tiene su propio cerebro

Tal y como hemos visto en los artículos más recientes de este blog, la importancia de las emociones, es necesario mencionar que emitir juicio sobre lo que sentimos no es correcto.

Las emociones, en sí, no son buenas o malas.

Simplemente son.

Nos ayudan a reconocer cómo experimentamos un suceso, una relación o interacción humana. Nos proveen información, qué hagamos con esa información y si decidimos albergar ciertas emociones por tiempo indeterminado es otra cosa.

La preocupación, la ansiedad, el coraje, el resentimiento, la incertidumbre y la falta de impaciencia son emociones que, si las normalizamos en nuestro estilo de vida, pueden somatizarse en malestares físicos en específico, en enfermedades del corazón.

En ese sentido, es necesario desarrollar la inteligencia emocional para saber cómo procesar lo que sentimos, cómo dejar ir, soltar, perdonar y cultivar el amor hacia uno mismo y hacia los demás con o sin condiciones, con o sin barreras, pero por elección propia (y conscientes, responsabilizándonos de las consecuencias de nuestras decisiones). 

En la medida en que comprendamos las señales que nos envía nuestro corazón, cuando soltemos el miedo a escucharlo y nos demos cuenta que, en realidad es, nuestro mejor aliado, quizás…sólo quizás experimentemos un nuevo grado de riqueza vivencial.

¿Qué señales emite el corazón?

¿Se puede desarrollar la inteligencia del corazón?

Sí.

La inteligencia del corazón comprende un alto nivel de conciencia en el que buscas integrar todo lo que experimentas a nivel físico, emocional, mental y espiritual.

De acuerdo con la Academia para la Inteligencia Cardiaca Aplicada, esta coherencia te traerá los siguientes beneficios:

  • Te alinearás mejor con tu propósito de vida, lo que enciende tu “alma”
  • Tomarás decisiones a favor de mostrarte amor hacia ti y a hacia los demás
  • Reducirás tu condicionamiento de atraer o mantener situaciones o detonadores de emociones que desestabilicen tu bienestar o provoquen adicciones
  • Mejorarás tu enfoque en tus metas
  • Aprenderás a apreciar tu energía y a conservarla

Ok, pero, ¿cómo empezar esa conexión…ese camino?

Leyendo El poder del corazón, Baptiste de Pape establece que el primer paso es reconocer que el corazón es tu esencia misma. Es el poder de tu vida misma. Sin su latir, no podrías estar vivo.

El segundo paso es practicar escucharlo.

El tercero es aceptar que su respuesta pueda ser más un camino que un destino.

Como todo esto parece muy abstracto y de Pape en su libro no provee mucha explicación ni ejercicios concretos, mi invitación para ti es que te preguntes y si deseas apuntes en tu cuaderno de crecimiento personal: 

  • ¿En qué momentos fluyes?
  • Sin que tengas que pensarlo, ¿qué cosas te apasionan?
  • ¿Qué te llama “naturalmente”?
  • ¿Qué propósito sientes dentro de ti?
  • ¿Qué te inspira?

Lo ideal sería que anotes lo primero que sientas correcto sin racionalizarlo.

Sin juzgar las respuestas que vienen hacia ti.

Acéptalas y agradécelas.

  • Luego procede a explorar, sí, mentalmente si deseas en qué momentos de tu historia, tu pasado, sufriste pérdidas, sentistes miedos, bloqueos que frenaron tu flujo energético, tu dar y recibir amor.  Entiéndase, no sólo con personas. También con mascotas, naturaleza, Dios, el universo, la política, la religión, en fin… ampliar la mirada.
  • Y bueno, aunque nos cueste un poco y sea medio clichoso, emprender el proceso de perdonar. Perdonar es un regalo que te haces a ti mismo, como dice Ana Mercedes Rueda, autora de Perdona y vive en el presente con la ayuda de los ángeles (¡un libro con decenas de ejercicios prácticos que te recomiendo!) Perdonar implica liberarte. Te liberas de las ataduras del pasado, te abres caminos a construir un nuevo presente sin la carga de lo que te ocurrió, lo que “te hicieron” o “dijeron”. Te regalas volver a ti.  A tu esencia.

“Natalia y después de perdonar, ¿ahora qué?”

Explórate.

Conócete.

No tires por la borda los avances de escuchar tu corazón sólo para intentar racionalizarlos en las voces de un Otro, un psicólogo, coach, terapeuta que disque dicen los títulos y el márketing que “tienen que tener la razón”.

Al contrario, practica confiar en la voz de tu corazón. Practica sentirte cómodo o cómoda con lo que sientes, los detonantes de tus emociones, los cambios de vida que te acercarán a la vida que quieres vivir o mejor, que tal vez vives ya.

Deconstruyete para construirte de nuevo. A tu manera. Fiel a tu esencia. Ese es el único experimento que vale la pena intentar porque cuando, lo exploras con ojos de estudiante y no con ojos de juez, SIEMPRE GANAS.

¿Quieres más lecturas o vídeos recomendados? Aquí te comparto una lista súper buena:

 

 

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