Jung y el trabajo de la sombra


Por buscar la luz, ¿qué parte de ti dejas atrás?

Volver a ver la trilogía de The Matrix después de algunos años y otro nivel de conciencia me llevó a cuestionar qué tanto trabajamos la sombra.

¿Por qué nos asusta sentir su presencia? ¿Por qué caemos en las profundas aguas del dolor, la culpa, el desasogiego?

¿Cómo tu sombra se manifiesta en ti? ¿Cómo la proyectas a otros?

Según el psicoanalista Carl Jung, “la sombra es un problema moral que reta la personalidad del ego, porque nadie puede estar consciente de la sombra sin un considerable esfuerzo moral. Volverse consciente implica reconocer los aspectos más oscuros de la personalidad como presentes y reales. Este acto es una condición esencial para cualquier proceso de auto-conocimiento”.

En otras palabras, la sombra comprende todos aquellos aspectos de nuestra personalidad que usualmente no nos gustan o tildamos de negativos por lo que consideramos debería ser correcto o lo que la sociedad nos dice que debe ser.

Es difícil reconocer la sombra porque, como ocurre con un problema, una vez se identifica y no se atiende, en algún momento llega a pesar a la irresponsabilidad.

Sin embargo, trabajar con la sombra implica aceptar que ella, en sí, no es un problema.

Es parte de la experiencia humana.

En la medida en que la reconozcamos y sepamos cómo lidiar con ella, la vida será más feliz y llevadera.

Sin haber visto nuevamente The Matrix, quizás no hubiese caído en cuenta de la manifestación de mi sombra tan rápido. Me caché cuando ocurrió y dejé que se expresara hasta que no pude más con el dolor y me di una ducha. Esa noche el agua me sirvió para entender cómo la podía contener, qué era lo que me quería decir, cómo podía responderle… practicando la compasión.

Resulta que no todas las sombras se manifiestan igual, entre los comportamientos más comunes se encuentran:

  • La auto-crítica dura o el juicio sin piedad a otros
  • Justificar los problemas y el estancamiento por las fallas, inseguridades de uno
  • Ejercer poder sobre otras personas con la intención directa de hacerlas sentir inferiores
  • Jugar a la víctima de personas o circunstancias con el fin de no asumir responsabilidad sobre lo que ocurre o lo que se siente
  • Creerse el salvador de otras personas, fuentes de luz inquebrantables que todos los demás deben seguir
  • Vivir de la superficialidad, no reconocer o reprimir los sentimientos o deseos propios o ajenos

Incluso hay quienes establecen que existen hasta unas 13 clasificaciones de sombras, algunas que reflejan los pecados capitales (Si quieres leer más,  haz click en este artículo de Alethea Luna y Mateo Sol)

Para reconocer tu sombra, mi invitación es que:

  • Hagas una lista de todas las cualidades “negativas” que sientes que tienes. Si no te viene a la mente ninguna, procede a hacer una lista de todas las cualidades que no soportas en otras personas. Con la sombra sucede que, por su mala fama, primero la rechazamos y luego la proyectamos consciente o inconscientemente en un intento por deshacernos de ella. Sólo podemos ver en otras personas aquello que hemos aceptado o reconocemos dentro. 
  • Haz una lista de los disparadores emocionales (emotional triggers). ¿Qué personas, situaciones o comportamientos sacan “lo peor de ti” o… como dicen por ahí, “el monstruo que llevas dentro”? ¿Qué emociones sientes: culpa, verguenza, inseguridad, soberbia, pereza, odio…? Luego pregúntate, ¿por qué? ¿Qué te molesta?
  • Elige. ¿Qué, de todo lo que has escrito, deseas cambiar? ¿Con qué puedes empezar a sanar hoy? ¿Qué necesitas o te hace falta aprender para perdonarte, aceptarte, transformarte o dejar ir?

De acuerdo con Helena Echevarría, autora del artículo La Sombra,

El trabajo con la sombra es imprescindible, podemos trabajar hacia la integración de la personalidad total o por el contrario dejarnos vencer por su capacidad destructiva. Puedes transformar esa energía en creatividad, es decir, aquello destructivo pasa a ser constructivo. Esto genera un crecimiento de la confianza en nuestras capacidades reales y la aceptación de las limitaciones que tenemos activándose el potencial de desarrollo que hasta entonces no fluía.

Regresando a la serie de filmes de The Matrix, recientemente vi esta conferencia sobre la fascinante simbiótica de cada una de las películas y algo que me llegó profundo fue analizar mejor la relación entre Neo y Mr. Smith. 

Y fue liberador por fin entender que…

Todos somos Neo.

Todos somos Smith.

Que en la medida en que aceptemos nuestro poder personal, alineando nuestra trinidad (voluntad – mente – corazón), la sombra, el lado oscuro, el viejo sistema regresará con fuerza.

No para herirte, aniquilarte sino para balancearte.  Es luz y sombra.

Comprendí que en esta explosión de márketing sobre el positivismo, el maravilloso mundo de los viajes astrales, escapar del cuerpo y los problemas terrenales para vivir como luz absoluta se genera un desequilibrio energético.

Tal y como nos muestra la relación entre estos protagonistas y como decía Octavio Paz, “la mucha luz es como la mucha sombra, no te deja ver”.

En esta experiencia humana, en la medida en que nos acerquemos a la luz la sombra buscará equilibrarse con la misma fuerza. Cuando la búsqueda de balance no sea posible o haya resistencia en aceptarla, preferirá la destrucción total. ¿Por qué? Porque frente a la luz absoluta, la sombra no tiene propósito de existir.

“Todo lo que reprimimos nos debilita hasta el momento en que descubrimos que también constituía una parte de nosotros mismos” – Robert Frost

Lecturas recomendadas para el trabajo de la sombra:

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