Serie presenta vistazo internacional

Ante las escasas producciones de periodismo investigativo a nivel internacional, el canal público del gobierno de Estados Unidos  (Public Broadcasting System) emprendió un nuevo proyecto televisivo.

Wide Angle es una serie por temporadas creadas desde el 2001. Aaron Brown, conductor del programa, trabajó como periodista en las reconocidas cadenas CNN y ABC.

Considero valioso esta serie que comprende diversos tópicos para el análisis político y humano del Globo.  Pueden conocer más de él visitando: http://www.pbs.org/wnet/wideangle/

La “carta nuclear” es sólo una estrategia

Por Natalia A. Bonilla Berríos

Cinco misiles balísticos y contando. La República Democrática de Corea desafió la comunidad internacional al realizar su segundo ensayo nuclear el lunes pasado.  Condenas  y  rechazos por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no se hicieron esperar.  Las amenazas de guerra de Norcorea no serán las primeras ni las últimas en captar la atención mundial, pero ¿qué las haría válidas en esta ocasión?

La respuesta no es sencilla. El país asiático busca reformarse en momentos donde su gobierno se prepara para la sucesión de Kim Jong-il, regente actual de la nación, y apelar a la “carta nuclear” instaría a renovar su política tanto doméstica como exterior.

De acuerdo a Raúl L. Cotto Serrano, profesor de política de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Recinto de Río Piedras, Pyongyang quiere probar “autosuficiencia militar hacia su propia población” y “establecer un nuevo armisticio” con Corea del Sur y Estados Unidos. Con su prueba nuclear, el 27 de mayo Corea del Norte declaró nulo el tratado del 27 de julio de 1953 que puso fin a la Guerra entre ambas Coreas marcando la línea divisoria conocida desde entonces como el  paralelo 38.

El armisticio en Panmunjong no contó con la firma de Corea del Sur, y éste es un agravante que Norcorea quiere arreglar. “No es un incidente aislado”, explicó Cotto Serrano sobre los estatutos de la frontera incluso la marina, pues “divide en un punto inconveniente el área de pesca” sobretodo para la nación nórdica.

Éste es un país que depende de apoyo internacional para poder alimentar a su población. El Programa Mundial de Alimentos de la ONU  reportó en su informe del 8 de diciembre de 2008 que un estimado de 8.7 millones de personas necesitan ayuda humanitaria. Actualmente, sólo se ha suplido un aproximado de 169,000 toneladas de comida puesto que el 17 de marzo de 2009, el régimen comunista le pidió a Washington que descontinuara el envío yendo en contra del plan del Consejo de Seguridad de la ONU de expedir las 500,000 toneladas anuales indispensables para el pueblo norcoreano.

“Esa ayuda humanitaria le llega a Corea del Norte cuando amenaza como está haciendo ahora, con armas nucleares y lanzamiento de misiles”, dijo Efraín Vázquez Vera, director del departamento de Ciencias Sociales de UPR-Humacao.

 Según destaca el Programa Mundial de Alimentos, la época anual de sequías y hambrunas en dicha región comprende los meses de junio a octubre. Avivar la atención de la ONU, para Vázquez Vera significa sólo una estrategia para “mantener a su población en cierta medida estable”.

Ciertamente,  el ensayo nuclear trajo tensión al organismo ya que Norcorea violó la resolución 1718 adoptada el 14 de octubre de 2006 por el Consejo de Seguridad de la ONU y que le pedía suspender todas sus actividades con armas nucleares y misiles balísticos.  Sin embargo, el  gobierno de Pyongyang continuó lanzando cohetes de corto alcance de hasta 130 kilómetros de distancia. 

“El mensaje es realmente a Estados Unidos…para reconfigurar las relaciones bilaterales”, detalló Cotto Serrano. De ser así, la decisión de no aceptar más ayuda humanitaria de la potencia aseguraría “una negociación de igual a igual” dejando atrás su postura de país dependiente.

No obstante, la administración de Barack Obama apenas ha mostrado interés en mejorar los vínculos políticos con el país asiático. El presidente de Estados Unidos expresó el mismo día de la prueba nuclear subterránea que “Corea del Norte no sólo está creando su propio aislamiento, sino que también está invitando más presión internacional”. Por su parte, el secretario de Defensa Robert Gates afirmó durante una reunión sobre seguridad en Asia que “no aceptaremos que Corea del Norte se convierta en un Estado nuclear”.

La nación norcoreana cuenta con la tecnología para realizar armas nucleares pero no ha desarrollado la ciencia para utilizarlas militarmente como cabecillas en un misíl balístico. De acuerdo a José J. Lamas Rivera, presidente del capítulo de Mayagüez de la Asociación de las Naciones Unidas, el país “no tiene la capacidad real de generar armas de destrucción masiva, es por eso que la mayoría de los gobiernos no le está dando gran importancia al asunto”.

Asimismo, el investigador principal de Asia-Pacífico del Real Instituto Elcano, Pablo Bustelo, explicó en un análisis para el rotativo español El País que las amenazas simplemente aumentan “los riesgos de una transferencia activa de bombas, material o conocimientos nucleares a otros Estados o grupos terroristas” y le daría argumentos a países como Japón o Corea del Sur para adquirir dicho armamento con el fin de defenderse de ataques futuros.

Con sus provocaciones, Corea del Norte generó un efecto dominó que podría resultar contraproducente. El Consejo de Seguridad de la ONU, compuesto por miembros permanentes como Rusia, Francia, Reino Unido, Estados Unidos y China, discutirá esta semana nuevas sanciones para el régimen comunista para limitar aún más el acceso al comercio internacional.

Entrar en  guerra, según comentó Cotto Serrano, “no le conviene tan siquiera a Corea del Norte”, por tanto, es muy posible que continúe su ciclo de advertencias hasta lograr un nuevo armisticio. A China, que todavía no ha adoptado una postura al respecto, tampoco le beneficiaría un conflicto bélico en la región pues causaría un éxodo de norcoreanos a su país que de por sí, está sobre poblado.

Vázquez Vera dejó claro que al final “Corea del Norte no tiene absolutamente nada que perder, esto es un régimen totalmente en decadencia que se las está jugando” y que “depende para su subsistencia de ayuda internacional”, por más que su poderío nuclear sea contundente.

¿Y qué hacemos con la basura radioactiva?

Por Natalia A. Bonilla Berríos

“Admirar el poder nuclear”. Esa frase del ex-presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en una conferencia del G8, el 5 de julio de 2008, ganó aplausos por parte de los científicos al igual que críticas provenientes de los ecologistas. Ambos grupos están de acuerdo en un factor común; los primeros, conocen de las consecuencias de fomentar la energía nuclear, pero son los segundos, los que protestan para que se tome acción contra los desperdicios radioactivos que estos generan.

Según reporta la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés), cada 18 meses las plantas nucleares deben remover y reemplazar el uranio utilizado como combustible. Éste, debido a la constante fisión que ocurre en los reactores, se desgasta y por tanto, se convierte en basura nuclear.

Pero el gran dilema que enfrentan los países que han adquirido uno de los elementos esenciales para la construcción de una bomba atómica, es encontrar un lugar adecuado para depositar estos residuos.

“Todos los vertederos hoy existentes son inseguros, verdaderas bombas de tiempo”, aseguró Asaf Durakovic, director del Centro de Investigación Médica sobre el Uranio.

Desde barriles en el fondo del mar hasta naves espaciales que permanezcan lejos de la Tierra, son de las pocas ideas que no han podido ser implementadas por el costo económico y ambiental que conlleva. Es por ello, que la Comisión Reguladora de Energía Nuclear en conjunto con el Departamento de Transportación de Estados Unidos están trabajando en un vertedero que sirva de hogar para enterrar las 2,000 toneladas métricas que producen anualmente la considerada, “energía limpia del futuro”.

Aunque esta opción tiene una base más concreta que las anteriores, no resuelve la incógnita más importante: ¿qué pasa con el uranio y el plutonio desgastado, si se estima que tardan cientos de años en perder por completo su poder reactivo? La respuesta es sencilla para Estados Unidos: no tratarlos.

Un pase al cementerio nuclear

En uno de los terrenos aislados de los casinos y la figura de Elvis Presley de Las Vegas, Nevada, se encuentra una loma, lista para la construcción. Bush, predecesor de Obama, aprobó el 23 de julio de 2002 la creación de un depósito nuclear permanente en la Montaña Yucca, a la que el Departamento de Energía (DOE) considera podrá abrir sus puertas en el año 2012.

El material, de baja o alta concentración, será enterrado en una red de túneles subterráneos en esta tierra desértica para aminorar cualquier impacto negativo a la civilización. El proyecto, que ya ha gastado más de $9 billones aproximadamente, se espera que alcance un total de $96 billones cuando finalice el Programa en el 2033.

No obstante, con la crisis económica, el 2009 no se augura como uno prometedor para continuar la inversión. Ya que, a pesar de que Obama ha asignado $3.2 billones al DOE para la creación y el mantenimiento de fuentes alternas al combustible, ésta agencia no tiene en sus planes trabajar en la basura radioactiva sino en construir 24 plantas nuevas.

De acuerdo a Durakovic, aún cuando 40,000 toneladas de combustible son liberadas por estos reactores, hay una cifra más alarmante. Medio millón de metros cúbicos de estos residuos de alto nivel son suscitados por las armas nucleares. Armas, que Obama, en su discurso de Praga, llamó a eliminar su producción y proliferación.

Desde el 1998, la Montaña Yucca está en controversia, cuando inicialmente fue propuesta como posible vertedero nuclear. Organizaciones en pro del ambiente, como Greenpeace, han alzado su voz en protesta, considerando a estos residuos, demonios indómitos de la energía nuclear.

Actualmente, tres cuartas partes de los desperdicios nucleares permanece en depósitos temporeros distribuídos en 50 países, la mayoría pertenecientes al Tercer Mundo. La realidad es que enterrar los materiales desgastados es mucho más económico que tratarlos químicamente para lograr que sean reusables. Al final, una baja actividad sísmica en el área permanente es recomendada para evitar la reacción de estos elementos, que pueda implicar pérdidas millonarias y sobre todo, humanas. En este aspecto, para tranquilidad de los estadounidenses, la Montaña Yucca cumple con la promesa.

Promedio:

Un drama social sin solución aparente

Por Natalia Bonilla

Sus servicios tienen precio, pero trabajan para alguien más. Algunos, no obtienen renumeración por sus labores. Otros, viven sumidos en el miedo de ser castigados; y la mayoría de ellos, apenas alcanza el duodécimo grado. Ese cuadro desolador podría pensarse, sucede en países del Tercer Mundo, jamás en naciones industrializadas que podrían con sus recursos, combatir el tráfico y la trata humana, la nueva versión de esclavitud en el Siglo XXI, según definiera Aministía Internacional.

Generando de 10 a 32 billones de dólares anualmente, la trata humana es el tercer delito más lucrativo del mundo, luego del tráfico de armas y drogas. Actualmente, no existe una ley ni política pública a nivel estatal que reconozca el crimen. Dicha preocupación ha llevado a César A. Rey, profesor de escuela graduada de la Facultad de Administración Pública de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, a realizar una investigación sobre la problemática que sufre el síntoma de “invisibilidad” en Puerto Rico.

“Los casos que salen a la luz pública son decenas, y los que no, son los más preocupantes”, explica el experto que en conjunto con la Universidad John Hopkins y la Fundación Ricky Martin, ha podido completar su primera fase de estudio.

Como no se ha definido concretamente el delito, esto ha conllevado a que surjan “torpezas de acción en ambas jurisdicciones”. Aunque Estados Unidos ha dedicado un comité especializado en la Agencia de Seguridad Nacional (Homeland Security) desde el 2002, para aminorar la práctica, el informe de progreso del 9 de septiembre de 2008 resultó poco alentador. Cuesta mucho tiempo investigar y seguirle la pista a las cabecillas de estos negocios que comprenden desde el tráfico de personas y órganos de un país a otro, como la prostitución y esclavitud de mujeres y niños.

El profesor César Rey presenta
la primera parte de su investigación sobre la
trata humana en Puerto Rico.
Foto: Natalia Bonilla

En la Isla, Rey considera que ampararse bajo los estatutos de la Agencia no es suficiente. “Aquí se desconoce la magnitud del problema”, y sin revelar más detalles de su trabajo por propósitos de privacidad, hace mención de “la impotencia que emiten las fuerzas gubernamentales”, a las que ya ha entrevistado en par de ocasiones.

Existen varios conflictos que atentan con el reconocimiento de la trata humana no sólo en Puerto Rico sino en el propio Caribe. Entre ellas, la más preocupante para Anthony P. Maingot, profesor emérito de Florida International University, es la negación. “¿De qué vale recomendar nuevas leyes, si no hay conciencia?”. Esta ignorancia responde a lo que describe como “verguenza colectiva” de un pueblo que no quiere compararse con países menos afortunados.

Este conflicto social ataca los sectores más vulnerables, las mentes maleables de una joven generación y los sueños de progreso de miles de inmigrantes del continente americano que arriban a la Isla. Por ello, Rey reconoce que las pocas incidencias que han sido difundidas a las masas mediante los medios de comunicación, dejan un rastro si bien tenue al menos visible de que el tráfico y la trata humana ocurre. Mas, entre sus objetivos está que el gobierno vigente tome acción ante el crimen que va en contra de los artículos 3, 4 y 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El conflicto no sólo puertorriqueño sino global, que debe atenderse con urgencia ya que lo define como “perverso, en todas sus dimensiones”.

Prometedoras, las 100 horas de observación

Por Natalia Bonilla

La matemática no falla y por ello, serán exactamente 96. En cuatro días, Puerto Rico y otros 130 países, compartirán el mismo cielo con el evento “100 Horas de Astronomía” que se celebrará en los predios del Castillo San Felipe del Morro y el Museo de San Juan.

Del 2 al 5 de abril, tanto los astrónomos como el público en general, seguidor de esta ciencia, podrán realizar observaciones libre de costo con telescopios ópticos que proveerán los miembros de la Sociedad Astronómica de Puerto Rico y de la Sociedad Astronómica del Caribe en dichas áreas del Casco Metropolitano.

Para complementar la travesía visual, el viernes 3 de abril a las 10 p.m., todos los participantes tendrán la oportunidad de observar un vídeo de 24 horas de duración en el cual el Observatorio de Arecibo fue seleccionado para aparecer en “Alrededor del Mundo en 80 Telescopios”. Como introducción, se transmitirá una pequeña filmación alusiva al tema creada por estudiantes de la Universidad de Puerto Rico (UPR) bajo la supervisión de Carlos Malavé, profesor de la Escuela de Comunicación del Recinto de Río Piedras.

Nuestra Isla, en el proyecto cúspide del Año Internacional de Astronomía, contará por vez primera con una réplica del “Rover”, robot explorador que actualmente se encuentra con dos copias, Spirit y Opportunity, recorriendo la superficie de Marte. La misión de los “Mars Rovers”, por cinco años continúa siendo la búsqueda y análisis de rocas y suelos que puedan contener pruebas de la presencia de agua en el denominado planeta “rojo”. La exhibición del vehículo duplicado será en el patio interior del Museo de San Juan.

Se espera que esta actividad llegue a ser el “evento de divulgación científica más grande en la historia con la participación de más de un millón de personas”, según destacan Carmen Pantoja y Mayra Lebrón, profesoras del Departamento de Física y Astronomía de la UPR-RP, ya que hay más de 1500 funciones registradas en las 130 naciones partícipes.

La agenda de “100 Horas de Astronomía” pretende, no sólo mostrar nuevos datos sobre Marte y orientar sobre estrellas tan cercanas como el Sol, sino que también tiene como propósito unir a los puertorriqueños con la comunidad internacional curiosa de descubrir el Universo.